El hombre
en su transitar por la tierra ha expuesto en todas las acciones que realiza la
necesidad de comunicar, de expresar lo visto, lo descubierto y en esta época comprender,
usar y dar a conocer su postura frente a una situación. Con lo anterior es abrir
un mundo de posibilidades en el avance y formación de las personas, en una
comunidad cada día más exigente y a la vez más eficaz en procesos de
comunicación. Sin dar pie para equivocaciones.
Por lo
tanto se exige que el estudiante de hoy tenga habilidades comunicativas, con
intención permanente de mantenerse informado, exponer y cuestionar lo leído.
Siendo lo
anterior elementos claves del pensamiento crítico, como argumenta Piette,
citado por López G. (2012) en su artículo “Pensamiento Crítico en el aula”
“Sugiere agrupar las
habilidades en tres grandes categorías. La primera de ellas se refiere a las
habilidades vinculadas a la capacidad de clarificar las informaciones (hacer
preguntas, concebir y juzgar definiciones, distinguir los diferentes elementos
de una argumentación, de un problema de una situación o de una tarea, identificar
y aclarar los problemas importantes). La segunda categoría abarca las
habilidades vinculadas a la capacidad de elaborar un juicio sobre la fiabilidad
de las informaciones (juzgar la credibilidad de una fuente de información,
juzgar la credibilidad de una información, identificar los presupuestos
implícitos, juzgar la validez lógica de la argumentación). La tercera categoría
se refiere a las habilidades relacionadas con la capacidad de evaluar las
informaciones (obtener conclusiones apropiadas, realizar generalizaciones,
inferir, formular hipótesis, generar y reformular de manera personal una
argumentación, un problema, una situación o una tarea).”
Para
llegar a esto se requiere de hacer el ejercicio de diseñar, crear, lograr un equilibrio entre el
pensamiento y las acciones a desarrollar ya sea de forma oral o escrita,
generando estructuras sólidas en las redes mentales del ser humano. No con esto
quiero decir que son acciones separadas el leer, escribir e interpretar, ellas son complementarias. Acciones que se
deben dar en el aula constantemente para generar en el estudiante hábitos de
escritura, de observación, de comparación, de análisis, de estructuración de
ideas que compense el memorizar para presentar una prueba (que es lo que suelen
hacer los estudiantes, estudiar para pasar las materias), con el comprender
para usar con sentido lo aprendido en la escuela.
Por lo
cual para llegar a lo anterior se debe desarrollar diferentes destrezas como
son:
La
interpretación, consistente en
comprender y expresar el significado y la importancia de experiencias,
situaciones, eventos por medio, por ejemplo, de la descripción de experiencias
que dan la oportunidad de comparar y categorizar la información obtenida siempre
bajo un marco de referencia (conceptualización y teoría, en el caso de las
ciencias).
El
análisis que es la búsqueda de
identificar las relaciones causa- efecto obvias o implícitas en descripciones y
otras formas de representación que tienen como fin expresar creencias, juicios
y experiencias (The Delphi Report, 1998)., necesarias en la justificación del
quehacer cognitivo, para generar mediante este proceso curiosidad y motivar a
querer seguir aprendiendo.
En cuanto a las actividades pedagógicas, como
docentes debemos buscar estrategias acordes a las necesidades del estudiantes
para que sea una acción en la cual ellos sean los autores en la construcción de
sus conocimientos, por tanto de acuerdo a
Garther Thurler 2004 y García G, 2006, citado por Montero L, 2010, se
entiende como innovación “una propuesta intencional, desde dentro de las propias
escuelas, tejida en la relación con su comunidad, con la expectativa de dar
respuestas a las necesidades reales y vivas de ese entorno que, dada esta
cualidad, muta con frecuencia y requiere de readaptaciones permanentes”.
Por lo tanto la implementación de la
propuesta pedagógica no sólo se pretende mejorar habilidades escritoras en los
estudiantes, sino que con de las TICs, siendo este un elemento que hace parte de la vida diaria de
los estudiantes, cambiar la visión de uso (subvalorada en la academia, se ha
visto como una herramienta para copiar y pegar, mutilar textos para realizar
cualquier tarea de la escuela, sin seleccionar contenidos o leer previamente),
se pueda considerar como un elemento novedoso,
útil en el momento del desarrollo de las labores académicas, que
contribuya a facilitar la actividad lectora, escritora, comunicacional e
investigativa.
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